sábado

Apellido


Mi apellido no es un estornudo. Suena como un estornudo, pero no es un estornudo.
Mi apellido tuvo que atravesar mares, selvas, campos, para llegar aquí. Viene de la Europa de oriente, donde despierta el frío.
Tiene cadencia de onomatopeya, y viajó mucho. Quiso escapar de las guerras del viejo continente, y del hambre, y del mal rojo, aunque le pese al PC.
Se desdibuja al leerlo ¿Qué dice allí?, tantas consonantes juntas y estas vocales cerradas.
En un golpe de vista la escritura se hace enigma. Unas marcas que bailan polka sobre el papel.
Se hace metamorfosis, camaleón, palitos, rayitas cruzadas, y no es un estornudo.
No dice achís, ni achús.
Dice lo que dice una palabra de otro mundo que viajó.

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